Millenials, Centennials y docencia universitaria

CONGRESO INTERNACIONAL DE ALAIME 2019
“La Educación Metodista en tiempos de incertidumbre”

PONENCIAS LIBRES
Eje temático: Millenials, Centennials y docencia universitaria

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Silvia Cristina Ferrari
Profesorado de Educación Física. Colegio Ward. Argentina.
Palabras claves: prácticas de formación, millennials y centennials, proyectos colectivos.

Introducción
Desde un enfoque que asigna centralidad a los estudiantes en los procesos formativos, resulta imprescindible comprender sus prácticas culturales y los modos diversos y particulares con los que se acercan al conocimiento, en los contextos en los que viven.
Dependiendo del año de nacimiento, los estudiantes pueden incluirse entre los denominados “millennials” o “centennials”. Aun considerando sus rasgos particulares es posible identificar en ellas y ellos modos de comunicarse y aprender mediante estilos que interpelan y ponen en cuestión estrategias de formación que suelen hacerse presentes en las aulas, así como en otros ámbitos del profesorado.
Las ideas que presento a continuación surgen de una reconstrucción crítica de mi propia práctica de formación en el Colegio Ward, en el profesorado de Educación Física, en la asignatura Didáctica y currículum de la Educación Física en el nivel secundario y otros ámbitos educativos.
El Profesorado de Educación Física
Comenzaré por retomar los propósitos formativos en la carrera del Profesorado de Educación Física en la Provincia de Buenos Aires
* Fortalecer la identidad y la significación social de la profesión docente;
* Formar a las y los docentes como productores colectivos del discurso pedagógico;
* Propiciar el posicionamiento activo de los profesores como trabajadores de la cultura.
* Promover la formación de un profesional de la enseñanza, de la gestión y la investigación;
* Ofrecer herramientas para que la y el futuro docente se asuman como constructores permanentes del discurso disciplinar del área;
* Contribuir a su participación como hacedor de cultura y de los discursos culturales de su campo de pertenencia;
* Propiciar que construya su rol como un docente transformador de la realidad frente a los desafíos que plantea la problemática del campo disciplinar, pedagógico y de sus propias prácticas.
* Favorecer que asuman su tarea como pedagogos, trabajadores culturales y profesionales de la enseñanza.
Para alcanzar estos propósitos formativos resulta necesario contextualizar la acción de formación en un contexto socio-histórico, atravesado por la dimensión de lo político.
Juntamente con la consideración de aspectos político-contextuales, en este trabajo intento detener la mirada sobre los estudiantes que concurren cada día a nuestra institución, a las clases de mi asignatura, comprender sus lógicas, escuchar sus voces, interpretar sus perspectivas, sus modos de conocer, de manera de contribuir a sus trayectorias de formación. Pensar a los estudiantes como milennials o centennials puede aportar a los profesores algunas herramientas en procura de facilitar el vínculo pedagógico y aportar a la mejora de la formación.

Las y los estudiantes milennials y centennials
Voy entonces a intentar plantear una posible caracterización de los y las milennials y centennials, partiendo de considerar que existe más de una juventud, y que la diferenciación social, así como las desigualdades en cuanto al acceso a las propuestas culturales, la riqueza y el empleo, también ejercen su peso y pueden modificar algunos rasgos que aquí se describen.
Aun considerando estas desigualdades en el acceso y consumo de tecnología, es evidente el hecho de que, en unos y otros casos, los jóvenes se distancian de los adultos a través de su vínculo con la tecnología y su capacidad para procesarla y usarla.
El uso de las tecnologías ofrece a los estudiantes un terreno propicio para el desarrollo de sus capacidades de abstracción, el conocimiento de técnicas y la posibilidad de realizar procesos creativos. Otro aspecto no menor es que la información se encuentra –y circula- libremente en internet, lo que incluye información relevante para el desarrollo de la ciudadanía juvenil. Y esta es una muestra del potencial subjetivador que el vínculo con las tecnologías puede tener en los estudiantes. La presencia en los ambientes virtuales de otros estudiantes con diferentes capitales culturales, con distintas perspectivas permite a los jóvenes enriquecerse, resignificar su propio ámbito y reconocer otras posibilidades de ser. Las y los millennials o Generación Y son jóvenes nacidos entre 1980 y 1995 mientras que los centennials o Generación Z nacieron entre 1995 y 2010. Según la consultora Kantar Futures1, los centennials parecen tener en común que “son hijos sin fisuras de la digitalización, que despertaron a un mundo con turbulencias económicas y sociales, y que quizá como consecuencia combinan una actitud de libertad y empoderamiento con un fuerte sentido de responsabilidad. Por otro lado son tantas las opciones que parecerían tener al alcance por la tecnología omnipresente, que justamente por eso muchos sufren miedo a equivocarse.” La generación Z se encuentra con la tecnología desde que nacen. El uso cotidiano de internet y sus Smartphones modifica sus formas de informarse, de hablar, escribir y relacionarse. Con los teléfonos buscan información, se comunican y relacionan, planifican, se divierten y realizan múltiples tareas. Esto claramente en los contextos en que sucede.
Mientras muchos de los millennials no tuvieron internet en la infancia, los centennials tienen su primer Smartphone a los 9 o 10 años, obviamente en algunos contextos.
Los primeros, en algunos casos, usan internet más para compartir y mostrarse y los centennials más para hacer diferentes tareas, prefiriendo crear más que copiar, producir antes que sólo compartir, como sostiene la fuente mencionada.
Al usar tantas imágenes, en ellos el lenguaje visual pasa a reemplazar las conversaciones escritas y la expresión de emociones con lo que esto implica en la formación de subjetividades.
La autodidaxia, su relación con el mundo digital, la gamificación son aspectos que se encuentran presentes en sus estilos de aprendizaje.
En cuanto a la autodidaxia, resulta común para estos jóvenes navegar en la red y aprender, consultar un blog, ver un tutorial entre otras posibilidades. El mundo digital se encuentra presente frecuentemente en los hogares y los ámbitos laborales y eso les permite estar conectados todo el tiempo. Los smartphones cambiaron el modelo y las prácticas culturales, sobre todo entre los jóvenes. Los medios digitales suelen tornarse imprescindibles. Los contenidos digitales se encuentran accesibles y esto colabora con los aprendizajes.
En cuanto a la gamificación, puede observarse cómo han evolucionado los video-juegos, y es posible instalar diferentes Apps con varios propósitos.
Su disponibilidad a los juegos de rol y la posibilidad de adoptar identidades alternativas les facilita improvisar, descubrir y compartir entre comunidades, en las que despliegan, reconocen y ponen en juego variadas perspectivas.
1Bestiani, Loris María. Millennials versus centennials, parecidos, pero diferentes. La Nación. Año 2017

La gamificación usada como recurso para la educación posee una gran potencialidad, debido a la atracción de los jóvenes por los videojuegos.
A veces se confronta la gamificación con las clases magistrales, y considero que es un tanto reduccionista pensar al videojuego divertido vs clase magistral aburrida, dado que no siempre sucede de ese modo.
Para los y las millennials los medios tecnológicos no solo son una herramienta para comunicarse sino también para la socialización. Puede darse una horizontalidad en las comunicaciones, los intercambios, los foros, las discusiones. También poseen una gran capacidad multitarea que significa una alternativa respecto del pensamiento lineal y estructurado.
Las y los jóvenes suelen seguir a youtubers, algunos son bloguer y diseñadores gráficos. Les interesa seguir a algún referente o especialistas en temas que los convocan, participan de plataformas, foros online, blogs, leen papers, notas, escuchan radios online, miran podcast, participan en conversatorios y concurren a encuentros con diversos propósitos.
Aprenden a partir de preguntas, de debates, argumentando y contra-argumentando. Plantean un posicionamiento y lo defienden, piensan lógicas de negociación, vinculan lo que estudian con situaciones de la vida real, concurren a eventos culturales, les interesa hablar con la mayor cantidad de gente diversa posible y se permiten empatizar, discutir, oponerse, consensuar y también les gusta mucho el humor en las situaciones de formación. Dicen aprender mejor cuando no se les “baja” el conocimiento como línea, sino cuando hay preguntas, se plantean problemas y se habilita la discusión. Cuando se abre a la pregunta, cuando la misma consigna es una pregunta, que les permite problematizar diversas temáticas de su interés.
Suelen ser intuitivos y creativos y desde la tarea docente es preciso diseñar estrategias variadas que capten su atención, que les permitan aprender. Esto lleva a replantear la variedad de las estrategias didácticas empleadas y complementar los recursos que internet les ofrece con otros espacios áulicos, no virtuales en los que puede tener lugar un genuino intercambio crítico y colaborativo.
Varios de ellos y ellas son jóvenes con compromiso social, e incluso son militantes que trabajan por una sociedad más justa.
Desafíos para la tarea de formación
Frente al panorama planteado, ¿cuáles son los desafíos de la formación?
Comenzaré por invitar (imaginariamente) a Gilles Ferry quien plantea la importancia de concebir la formación como una dinámica de desarrollo personal y profesional. Dice el autor que la formación no se recibe. No puede pensarse en un formador y un formado como si el primero fuera un polo activo y el segundo uno pasivo. En realidad, sostiene Ferry, el estudiante se forma a sí mismo, por la mediación de los otros. El autor explicita dos fantasías sobre la formación. En un extremo, dice, está la fantasía de Pigmalión, la del escultor que crea un otro a su imagen, dándole forma a una materia, en ese momento, dócil, pasiva. En el otro extremo está la idea de que el individuo se forma a sí mismo, solo, por sus propios recursos. Ferry considera que ninguna de estas fantasías logra explicar la formación y que, en realidad, uno se forma a sí mismo pero sólo por mediación. El desafío que se plantea para la formación “es, entonces, desde el lugar de quien forma, ayudar a través de mediaciones a que el otro se desarrolle trabajando sobre sí mismo.”2
2 Ferry, Gilles, Pedagogía de la Formación

La formación surge en un entramado teórico, ideológico y político e institucional
La propuesta de formación se enmarca en un entramado de significaciones de carácter teórico, ideológico, político e institucional en un contexto donde la justicia curricular, la calidad y equidad, el acompañamiento de las trayectorias son elementos irrenunciables. La perspectiva humanista es otro elemento clave, implica asignar centralidad a los estudiantes tomar en consideración sus biografías escolares, sus voces, sus intereses y perspectivas. Se enmarca además en un enfoque sobre la Educación Física: “En la actualidad, la Educación Física, concebida como disciplina pedagógica, tiene por objeto intervenir intencional y sistemáticamente en la constitución corporal y motriz de los sujetos, colaborando en su formación integral y en la apropiación de bienes culturales específicos, a través de prácticas docentes específicas que parten de considerarlos en la totalidad de su complejidad humana y en sus posibilidades de comprender y transformar su realidad individual y social.”
Esta propuesta de formación tiene lugar en una institución formadora que posee un fuerte compromiso con la comunidad, sostiene con los estudiantes proyectos de aprendizaje servicio y se manifiesta preocupada por la formación para una ciudadanía global, en la que los futuros docentes se preocupen por las distintas comunidades que habitan el planeta y las problemáticas que atraviesan.
El desafío es poner en juego un pensamiento multidimensional y un enfoque multirreferenciado sobre la formación en el que se entraman diversas concepciones. Estas concepciones funcionan como pilares de los dispositivos que integran las propuestas formativas y conciben a las y los estudiantes, más que como destinatarios de la acción formadora, como sujetos críticos, protagonistas y hacedores de sus procesos formativos.
* La Formación como la práctica de la libertad en grupos de trabajo
Pensar la situación de formación se piensa como un ámbito donde se valora a cada uno, se comparte la experiencia y se favorecen espacios de libertad para pensar, para crear, para analizar, para disentir y producir. Se favorece la comunicación en las clases y más allá de ellas, mediante los correos electrónicos, las consultas mediante watsap y las entrevistas.
La libertad experimentada en el espacio de formación junto al hecho de sentirse parte de un grupo, incide en que las futuros y futuros docentes se formen como intelectuales transformadores, críticos, emancipadores y responsables del bien común.
“La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo”3
En esas situaciones de formación se procura contagiar la pasión por la formación y poner en acto el deseo de formar y de formarse, retomando un aporte de Käes, cuando afirma que “La formación es como el amor, un gran tema pasional: una extrema tensión recorre su proyecto, a sus actores, sus modalidades y su objetivo final.”
Por otra parte, el formador asume el rol de coordinador. La coordinación refiere a la tarea grupal que tiende a la organización y sistematización del grupo para que las funciones del mismo sean cumplidas realizando las acciones necesarias hacia el logro de las metas y utilizando los recursos humanos, materiales y los medios tecnológicos con que cuenta, en situaciones en las que se favorezca la grupalidad.

* Formación como provocadora de construcción de conocimiento
Esta concepción se vislumbra en el registro de la problematización de la enseñanza que habilita el pensamiento. Se procura favorecer aprendizajes significativos, comprensivos, reflexivos, estratégicos y procesos metacognitivos. Es decir un aprendizaje activo y reflexivo en el que al decir de Perkins, “el aprendizaje sea una consecuencia del pensamiento”4.
La forma de comunicación – fluida, horizontal y multidireccional- y las consignas procuran el protagonismo de los estudiantes, provocan el pensamiento y promueven libertad para aprender, crear y producir, valiéndose de diversos medios tecnológicos.
* La formación como retorno sobre sí mismo y sobre las propias práctica.
Este retorno sobre sí mismo y sobre las propias experiencias de formación contribuye a que los y las estudiantes se manifiesten como grupo de trabajo, en proceso de alcanzar objetivos propuestos.
Esto es posible en un ambiente facilitador desde lo afectivo, contenedor, que permite el crecimiento de todos los estudiantes y no de unos en detrimento de otros. Se habilita un “área protegida” donde se animen a ensayar, probar, disentir, equivocarse y construir conocimiento. Se procura la puesta en análisis de biografías escolares, matrices de formación y hábitus para favorecer en cada estudiante el proceso formativo.
Conclusiones
En este punto del recorrido considero que esta horizontalidad en las formas que circula el conocimiento en las redes, y posibilita a los estudiantes acceder a perspectivas diversas, es aconsejable recuperarla en las clases. De este modo, plantear preguntas, variar agrupamientos, proponer distintas estrategias puede convocar la atención de los estudiantes sobre la complejidad de los fenómenos educativos y en cómo se implican en los procesos formativos. Esto nos permitirá avanzar en situaciones de formación que consideren las perspectivas de los estudiantes, sus lógicas y favorezcan su protagonismo en la realización de tareas colaborativas y proyectos colectivos, que puedan ser aportes a condiciones más justas en el aprendizaje. Es una rutina necesaria, rutina en el mejor sentido de la palabra, que los formadores repensemos nuestras prácticas de formación, problematicemos nuestras estrategias, qué procesos facilitan en los estudiantes y analicemos cómo facilitan u obstaculizan las trayectorias de los estudiantes. Quedan planteadas algunas propuestas para la formación de profesores y profesoras de Educación Física, profesionales reflexivos, críticos, respetuosos, solidarios, transformadores y responsables del bien común.
Bibliografía
UBA. Silvia C. Ferrari. Tesis de Maestría. Las concepciones de formación en el Programa de Equipos Técnicos Regionales: una aproximación al análisis de los dispositivos utilizados en la formación de capacitadores de Educación Física. 2013.
Facultad Regional Buenos Aires. Universidad Tecnológica Nacional. Zulma Cataldi y Claudio Dominighini. La generación millennial y la educación superior. Los retos de un nuevo paradigma. 2015.
CEPA. Teorías y prácticas en capacitación. EDUCACIÓN FÍSICA. La capacitación de capacitadores en Educación Física: desafíos y propuestas. 2011
Ferrari Silvia, Renzi Gladys, Corrales Nidia y Gómez Jorge. La formación docente en Educación Física. Perspectivas y prospectiva. Novedades educativas. Año 2010.
4 Paulo Freire. La educación como práctica de la libertad